martes, 20 de marzo de 2012

Visita exprés

Os debo aún una entrada sobre mi aventura en Heidelberg (podéis ver la versión de Silvia en su blog), pero ahora os contare mi viaje exprés a mis tierras este fin de semana.

Tenia ganas de ir, para que negarlo. De ver a mi gente, a mi familia, mi habitación... Después de una dura cruzada de buses, llegué por fin al aeropuerto teutón, hora y media antes de la hora en la que empiezan a facturar (vaya, casi 3 horas y media de espera hasta a hora de embarcar...).
Aburrimiento, mucho, pero pasadas las 2 horas y cuarto de avión, llegar al aeropuerto de destino y la emoción de volver a ver a los tuyos dos meses después, se te olvida todo.

En fin, no os contaré mi fin de semana, seria una entrada demasiado larga.

Pero querría dejar un mensaje tranquilizador a otras au pairs que lean el blog; nada cambia.

Cuando me marché de au pair, lo que más miedo me daba es lo que me perdería al no estar "allí", en mi tierra. Pero cuando regresas unos días, te das cuenta de que nada ha cambiado. Tu familia sigue igual, más felices que nunca al verte. Tus mascotas te siguen recordando y te demuestran que para ellos, desaparezcas el tiempo que sea, ahí seguirán para recibirte como si hiciera meses que no te ven (aunque esta vez, sea verdad). Tus amigos siguen visitando el mismo bar cada viernes, y aun frecuentan el McAuto a las 3 de la mañana del sábado, te cuentan todos los cotilleos que te has perdido; Marujita ha cortado con Menganito y alguno que otro ha echo alguna que otra locura. Ahí te das cuenta de lo poco que ahora te interesa todas esas tonterías. En antena 3 siguen poniendo Los Simpsons y aun puedes ver anuncios con trozos de películas cortando lo interesante de KH7 y de colonia Lacoste.

Se agradece poder volver, ni que sea durante dos días. Recargas pilas y vuelves con mas ganas y con mas tranquilidad de lo que pueda pasar.

Al fin y al cabo, esta es nuestra aventura y si, ahora se que debo vivirla sin preocuparme de nada, porque efectivamente, cuando vuelva todo seguirá igual, al menos lo importante.

viernes, 2 de marzo de 2012

Como armar la de Dios es Cristo


Es muy fácil, de verdad. Solo hay que dejar a una niña de dos años dormida (aparentemente) e irte a la habitación de al lado.

He creído necesario hacer una entrada solo y únicamente para contar esto. Es de sobra merecido.

Voy al grano, seré breve:

Esto era una au pair en tierras teutonas, que a la hora de la siesta, dejó a la peque de dos años en la cama, dormidita, tan tierna con su pulgar en la boca, y dijo "momento de relax!! Me voy a la habitación de al lado un ratito con el ordenador". Eso fue el principio de todo.
En estas que la pobre y ingenua chica se metió en Facebook para hablar con otra au pair, cuando a los diez minutitos una cabezita sonriente (eso fue la segunda alarma de que algo malo iba a pasar) se asomo por el marco de la puerta, al grito de "caacaaa".
Y a sabiendas que la niña esta aprendiendo a ir al baño, preguntó cautelosamente ¿Donde? pasa saber si coger a la niña en brazos y correr los 100 metros obstáculos hasta el baño (esto sera merecedor de otra entrada) o prepararse para cambiar un pañal.
Lo que no se esperaba es que la cabezita sonriente empezara a correr hacia ella con el cuerpo medio desnudo al grito de "AQUIIIIIIIII!!!!!!", pañal en una mano y mojón en la otra (si señores; mojón, mierda, truño... que cada cual le busque el sinónimo que quiera).

No daré muchos detalles de lo que sigue. Imaginaros una niña de dos años con las manos llenas de mierda, literalmente, persiguiéndote y meándose de la risa, al tiempo que tu intentas agarrarle las manos (sin mancharte) para que suelte su magnifica "obra del señor".
Que cada uno de gracias en el Dios al que crea de mi parte; va estreñida (gracias gracias gracias!!)

En fin, ya sabéis, cría cuervos...