miércoles, 25 de abril de 2012

100 dias

Ahora mismo, hace exactamente 100 días, llegue al aeropuerto de Colonia-Bonn, cagada de miedo de lo que me iba a encontrar aquí. Y ahora estoy la mar de feliz, disfrutando la experiencia, mucho más de lo que podía llegar a imaginar ese día (que parece que fue ayer) en que yo y mis maletas a punto de reventar nos encaminamos destino al aeropuerto Barcelona-El Prat.

Que balance hago de estos 100 días? 
Pues veréis, podríamos resumirlo en un simple: "de maravilla".
Aquí soy feliz con mis tres niñas (que son fantásticas), con mis gastvaters (que también son fantásticos, sera que esto se hereda), y con mi vida en general.

He cambiado en estos 100 días? 
Mucho. Muchiiiiiiisimo. Antes me sorprendía con casi todo lo que aquí hacían (y que aun lo hago, todo hay que decirlo, que estos alemanes tienen unos puntos a veces...), ahora... Bueno, si hace falta, acepto pulpo como animal de compañía, estoy curada de espanto.
He desarrollado una sordera selectiva digna de abuela con sonotone; si no me interesa de lo que hablan, al hablar en alemán, simplemente me pongo en modo "alemán como música de fondo".
También hay que nombrar mi no-vergüenza extrema. Si antes, lo mio ya era muy bestia en cuando a eso, ahora ya roza el pasotismo. Soy capaz de ir con las niñas cantando a grito pelado "Eeeeen una cabañaaaa allá en bosque neeeeegroooo, viviaaa un cowboy que se llamaba Peeedrooooooo... Teeeeeenia un caballo, dormía en un establoooo...", a pesar de la cara de boquerón que se les queda algunos alemanes al vernos pasar.
Y todo eso entre muchas otras cosas.

Que echo de menos?
Pocas cosas. A decir verdad, echar de menos propiamente dicho, solo una cosa: a mi perrita. Lo demás puedo superarlo... Pero para que negarlo, echo de menos los macarrones de mi madre, el jamón como Dios manda, el SOL (por dios, cualquier día me encuentran pintando un sol en el techo de mi cuarto como el tiempo siga así...), el mar, no tener que ponerme leotardos bajo el pantalón por la mañana, la tele (que aquí no tenemos...), los churros del domingo por la mañana...

Que NO echo de menos?
La tontería de mucha gente de España con los perros. En mi ciudad, cualquier día tendrás que llevar el perro a cuestas porque no esta permitido ni que pise el suelo. Aquí voy tan feliz a comprar a una librería con el perro, y se agradece. Tampoco echo de menos el precio de las cosas.  Aquí muchiiisimas cosas son mucho mas baratas; los libros aquí te los regalan como quien dice, los sitios tipo Mcdonalds también...
Y sobretodo, lo que menos echo de menos, es, por encima de todo, las obras con taladradora los domingos por la mañana. Aquí los domingos la ciudad muere y hay silencio.

Y ese es el resumen de mis primeros 100 días. Se dice rápido, 100 días. Me quedan solo unos 240 días aquí. Y cualquiera diría que fue ayer cuando llegue a esta casa... He de reconocer que se me ha pasado el tiempo volando, eso sera buena señal.

martes, 24 de abril de 2012

De rosas y libros

Hoy toca una entrada un poco nostálgica.

Yo soy de Barcelona, y hoy, 23 de abril, es Sant Jordi.
Por si acaso alguien no sabe que es, lo cuento un poco así resumidamente: es el día de los enamorados catalán, los chicos regalan (en la teoría) una rosa a las chicas, y las chicas un libro a los chicos. A la práctica todo el mundo regala rosas y todo el mundo regala libros. No recuerdo un solo Sant Jordi sin que me hayan regalado un libro. Y aunque es el día de los enamorados... También se regalan rosas y libros a hermanos, padres, madres, amigos, primos, abuelas, abuelos... Es una fiesta para todo el mundo, y eso es lo más bonito.

Parecerá una tontería, pero despertarme por la mañana sabiendo que no vería todas las calles llenas de rosas, ni podría pasearme por la Rambla, ni ver las colas de gente esperando que le dediquen un libro, ni que llegaran mi padre y mi hermano con sus respectivas rosas anuales que jamas olvidan, ni sentarme con mis amigos al lado de la playa (con lo lejos que tengo ahora la playa...) a ver a la gente pasar con rosas de los mas variopintos colores... He tenido una mañana mustia, para resumiros.

Pero (siempre hay un pero) supongo que el no esperarme nada me ha echo estar más feliz al llegar un señor mensajero, paquete en mano, a mi nombre.

Una preciosa rosa de cerámica, de parte de mi hermano y mi padre (que muy a mi pesar ha llegado partida, pero bueno, el intento ahí estaba), con una cajita con pétalos de rosa secos (de esos decorativos) de parte de mi mejor amigo, y una carta.
Deberíais ver que estampa. Llorando a moco tendido estaba yo en medio del pasillo. Ahora he encendido el ordenador y tenia el correo saturado de amigos y amigas deseándome buen Sant Jordi, a pesar de la lejanía. En fin, supongo que aquí las cosas se sienten más, por eso de estar lejos de los tuyos.

Y para terminar, un consejo, pero esta vez no para futuras au pairs, sino para la gente que se queda cuando ésta se va a la aventura: detalles tontos como estos, para nosotras son maravillosos. No sabéis lo que se aprecia cosas como estas cunado estas lejos. Ni que sea un paquete de pipas (literalmente, lo que daría yo ahora por un paquete de pipas con sal marca Hacendado...).

Espero que todos los catalanes hayáis disfrutado de un precioso día de Sant Jordi, y al resto del mundo, feliz día del libro.