Ya desde Barcelona, puedo pensar en frío. Porque las despedidas, si las piensas antes, deprimen. Y las despedidas deberían ser felices, porque no tienen que ser un final.
Todo depende de quien te despides; con las dos chicas con las que me he juntado estos últimos meses, por ejemplo, se que las veré de nuevo. Un anillo olvidado que tengo que devolver lo atestigua.
Y sobretodo la despedida. Eso fue, claramente, un punto y seguido. Porque las quiero volver a ver, hablar con ellas y reírme de las cosas más absurdas otra vez.
Nuestra despedida, en concreto, terminó así:
- Chicas, faltan solo 2 minutos para que venga mi bus. ¿De que podemos hablar en nuestros últimos minutos juntas?
- ........................................... Os habéis fijado lo baratos que son los DVD de temporadas completas de series aquí en Alemania? Me he comprado esta por 9´99 y en España me valía casi 45 euros!
Y es por cosas como esta que las quiero tanto. Las docenas de currywurst que me he comido con ellas y los cientos de kilómetros (sin exagerar) que hemos recorrido juntas lo atestiguan.
Todo tiene un fin, y el de mi aventura en Alemania es mañana.
La verdad es que me prometí a mi misma hacer una entrada del fin de mi aventura, pero es difícil.
La teoría es simple; Tu te vas de tu zona de seguridad: lejos de tu ciudad, de tu familia y amigos. Y llegas llena de miedo y casi entrando en pánico, a otra ciudad desconocida, donde hace frío y la gente habla otro idioma, el cual, en mi caso, no sabes ni una palabra más allá del hola y adiós.
¿Que triste y deprimente suena todo esto no? Pues no lo es. Si todo sale bien, llegar a convertir ese lugar, su gente y sus costumbres en tu casa, puede ser una de las mejores cosas que has echo en la vida.
Un año después, el frío no es mas que una excusa que te inventas, porque realmente apenas lo notas. Ahora entiendes casi siempre ese idioma de Satanás y eres capaz de hablar malamente. Y tus amigos...? Aquí ahora tienes montones de amigos. Y gente que se han convertido en más que amigos, personas que sabes que serán parte de tu vida para siempre, y es que conocerte lejos de todo, te hace vivir cosas y juntarte con gente con la que nunca hubieras imaginado, y que ahora agradeces que se haya cruzado en tu camino. Y esa ciudad desconocida ahora es tu casa. Te la conoces como la palma de tu mano, y te encanta. Sabes que volverás algún día, veras ese banco, que para el resto del mundo es un banco como otro cualquiera, pero a ti se te quedará una sonrisa en la cara solo de recordar todos los buenos momentos que pasaste ahí. Porque otra cosa que es cierta, es que al final, lo único que importa y de lo único que te acuerdas son los buenos momentos.
Pero solo a la hora de irte, es cuando te das cuenta de lo mucho que has ganado y de lo mucho que vas a perder al terminar con esto. Porque al fin y al cabo, esta experiencia no es más que un tiempo prestado que tiene un inicio y un final.
También hay que decir que este final comporta una mezcla de sentimientos difícil de explicar y de sobrellevar. Por un lado, sabes que ha llegado el momento de irte, de terminar esta aventura para poder dar paso a otras. Y tienes ganas de volver a casa con tu familia, con tus amigos, en tu ciudad. Reanudar esa vida que has dejado pausada en otro lugar. Pero por el otro lado, has de abandonar a tus amigos y a la que ya se ha convertido en tu ciudad y tu casa. Y es duro. Mucho más duro que cuando te vas de tu casa para empezar esta aventura, ya que entonces sabes que te vas, pero que volverás y todo seguirá siendo lo mismo. Pero en este caso no. Sabes que te vas para siempre, y que si vuelves, todo habrá cambiado. Es despedirte para siempre, y llevar todos los recuerdos en la memoria, porque no volverán para repetirse.
Y a pesar de todo, a pesar de lo duro que es irte... Ha sido uno de los mejores años de mi vida. He crecido mucho como persona, he madurado y me he descubierto a mi misma. Ahora conozco mis limites y mis limitaciones, así como todas las cosas buenas que tengo. Y repetiré esta experiencia, en otro lugar, con otra gente, en otra ciudad desconocida. Y la convertiré otra vez en mi gente y en mi ciudad.
Así que si me permitís un consejo, aprovechar todos y cada uno de los días de este tiempo como au pair, porque cuando todo termina, es lo más bonito que os vais a llevar.
Muchas gracias a las que habéis seguido esta aventura, a las que me han ayudado, y por supuesto a las que he conocido gracias a esto, que son las únicas que saben que detrás de este blog, hay una persona de lo mas normalucha y simple, y aun así ahí siguen a mi lado.
Y como dice la canción: "Por si acaso el fracaso no nos deja volver, no olvidemos la aventura del ayer..."