lunes, 16 de septiembre de 2013

La familia: Los niños (de 0 a 2 años) parte II

Como ya os dije en la primera parte de esta entrada, hoy voy a analizar los niños de 1 a 2 años.

Estos bichos son los más inocentes y a la vez más inconscientes de todos. Si hay algo con lo que se puedan hacer daño en un radio de 20 metros, ten por seguro que lo encontrarán: se mueven por si solos en un mundo que no conocen y pueden armar una buena cuando menos te lo esperas. Vaya, que esta edad se podría definir en dos palabras: peligro andante.

Los niños, durante este año, se basan también en cuatro principios: comer, hablar, cagar y andar.

El comer

El niño, a esta edad, empieza a comer comida "normal". Lo pongo entre comillas porque más que comer, aprenden las estrategias para no hacerlo. Que si la técnica del aspersor, que si la del vomito explosivo, que si la del berrinche y me lo cargo todo... Ya sabéis, esos métodos que van mejorando con la edad y que llegan a su punto más alto allá por los 2 años y medio. 
Otra cosa de lo que os sorprenderéis es lo mucho que puede llegar a comer un crío de medio metro a pesar de su escasez de dientes. He visto cortes de melón devorados por 4 minidientes al más puro estilo castor hambriento. 
Entrando ya en temas de evolución del niño, cuando este es capaz de agarrar algo con las manos haciendo la "pinza", también es bueno que se le deje investigar con la comida, que simplemente se le ponga delante y, como el instinto de todo lo que cojo me lo llevo a la boca está en su mejor momento, dejarles experimentar comiendo solos. Más adelante también es bueno para su desarrollo motor que use la cuchara sin ayuda. Que si, que lo se, que liará la de Dios es Cristo y que tanto en un caso como en el otro la mitad de la comida acabará en el suelo o por la mesa, pero nadie quiere un niño que con 4 años apenas sabe pinchar una hoja de lechuga.

El hablar

¿Hablar? ¿Un niño de un año? Totalmente. Un niño de un año habla. Que hable un idioma que solo entiendes tu porque te pasas más horas con él que cualquier otro ser humano, ya es otro tema. Pero de hablar, hablan... La mayoría de veces, a gritos. En esta maravillosa etapa descubren que, menuda sorpresa, esos sonidos escandalosos que hacen que sus padres vengan corriendo como si el apocalipsis hubiera llegado, salen de su precioso cuerpecito. Y les encanta. Por esa razón muchas veces los verás gritar sin razón. 

Un poco más adelante, cerca del año y medio, empiezan a usar palabras entendibles. Ojo, que no las correctas para cada cosa, pero las entenderéis a la perfección con el tiempo. Un bawa es el cochecito, el cooooooo es la comida, el gueta es su hermana y ese gruñido ininteligible es tu nombre. Con los meses eso evoluciona hasta el uso de palabras reales para objetos reales. 

Cuando llegan a los dos años la mayoría ya son capaces de hacer frases con sentido. Y eso, queridas, va a ser vuestra alegría más grande. Saber si te piden zumo o agua puede evitar horas enteras de lloros y pataletas.

El cagar

Cuando empiezan a comer comida normal, los niños empiezan a ir al baño de un modo más consistente, cosa que agradezco a la madre naturaleza después de este año escatologico que he pasado. El tema esta en que ahora los niños son conscientes de cuando hacen caca, y eso te da a ti más margen de maniobra dado que "lo ves venir".
El problema esta en que empiezan a engañarte. Quizá no conscientemente, pero es eso que hueles el aire y dices... La que me espera. Si la criatura habla, le preguntas si por un casual ha abierto las puertas de Mordor, e indiscutiblemente te va a decir que si. Vas a pelearte por quitar pantalones, medias, bodys, zapatos... Para ver que ahí, no hay nada en absoluto.
También hay el momento: voy a poner esa postura y cara características de la faena para que la au pair me huela el culo...
Que os voy a contar, estoy convencida de que los críos conspiran contra nosotras en este sentido. 

El andar

Los niños empiezan a andar. ¿He de añadir algo más?
Hay que tener en cuenta que ahora la altura ideal para dejar las cosas en zona segura deja de ser los 40 cm para ser el metro y medio. Los niños, a la vez que aprenden a hablar, aprenden a trepar, y se pueden subir encima de una mesa antes de que te de tiempo a abrir la boca. Esta es la razón por la cual los niños no se pueden dejar solos ni un segundo. Con ellos vais a entender el significado literal de "mear acompañado".
También es importante el echo de que necesitan llevar zapatos si o si. Esto no es ninguna tontería, porque a muchos niños pequeños no les gusta llevar zapatos, y ya ni hablemos del echo de ponerlos. Vais a aguantar muchas pataletas que definitivamente os harán dudar si es verdad que tenéis más fuerza y más inteligencia que ese bulto de medio metro.
El tema cochecito ya depende de la familia y del aguante que vosotras tengais. Los crios andan, si, pero se cansan a la misma velocidad. Cargar a un niño de casi dos años en brazos durante más de media hora agota a cualquiera. ¿Que es bueno que anden? Si. ¿Que es bueno que vuestra espalda no se parta en dos? También. El uso del cochecito es un tema a discutir con la familia, porque si quieren que el niño ande pero te piden ir a mil sitios, no es compatible. Por no hablar de que todas esas cosas que van en el cochecito (agua, pañales, toallitas, comida, juguetes, cosas de abrigo...) en algun lado se han de llevar.


Como veis, los bebés tampoco son tarea fácil. ¿Alguna lo es, en realidad? ¿Os iríais a una familia que tenga uno o más bebés? ¿Ya habéis estado en una? 

viernes, 6 de septiembre de 2013

Como NO aprender alemán: los verbos "tun" y "machen"

Aviso a navegantes: 
Si has llegado aquí vía San Google y pretendes de verdad aprender algo, os aconsejo que deis media vuelta: esta entrada solo llenará vuestras vidas de una confusión profunda y duradera. 
Si aún no has empezado a estudiar alemán, NO LO HAGAS a no ser que estés muy seguro de que quieres hacerlo. Al principio parece fácil... pero eso es solo una ilusión que te venden en el primer curso para engancharte y no soltarte hasta que el akkusativ, el dativ, el genitiv, los plurales y la madre que los parió a todos dominen tu vida. 
Gracias.

Un año viviendo en Alemania, cuatro cursos de alemán hechos y aprobados, dos escuelas distintas y no me he dignado todavía a hablar de como es aprender esta lengua en los 22 meses que lleva el blog funcionando. Pero la insistencia de la gente es fuerte, y hoy me lanzo con una saga sobre las experiencias de una joven catalana que un buen día decidió aprender alemán: todas sus meteduras de pata, sus "algo más" que confusiones, su nula poca capacidad de hacerse entender y sus varios intentos de suicidio al no conseguirlo. Os dejo entonces disfrutar de este primer capitulo:

Como no conseguí aprender el uso del tun y el machen

El alemán (o como es conocido en este blog, el idioma de Satán) es posiblemente la lengua más difícil, chunga, confusa y sin sentido que podéis encontrar en este planeta. En mi humilde opinión de estudiante, creo con toda la fuerza de mi corazón que es casi imposible hablar este idioma con total corrección si no eres nativo. Y un gran ejemplo de esto es la maravillosa pareja de verbos, tan querida por todos los estudiantes, que son el tun y el machen (que en grandes rasgos, significan hacer). Es algo así como el do y el make en inglés, pero más al jodiendo.

La explicación general que te da un alemán es que se usan según el contexto. Esto, señores, es la excusa que usa la gente teutona cuando no tiene ni la menor idea de porque su idioma es como es. Que se os quede en la cabeza, porque esta frase se utiliza como respuesta en una de cada 3 preguntas en una clase de alemán. ¿Y cual es ese contexto? Ahora os voy a confesar el secreto mejor guardado de los alemanes: el contexto son los padres. No existe y no va a existir nunca.

Mi Gastvater era un buen hombre empeñado en que yo aprendiera alemán. Juraría que su punto culminante de paciencia docente fue el día que se pasó hora y media de reloj intentando que entendiera la diferencia entre estos dos verbos.
Primero me dijo que el tun se usaba más para acciones como limpiar, hacer esfuerzo físico, extrañezas artísticas o cosas similares, mientras que el machen se usaba para todo lo demás. Hay que decir que esta norma se la sacó de la bragueta, porque al preguntarle como es que se usaba machen en vez de tun para ein Foto machen (hacer una foto)...


Después dijo que el tun se usaba más en el lenguaje hablado pero que estaba "mal visto" (por decirlo de algun modo) en el lenguaje escrito. Pero entonces, le dije yo, toda inocente, ¿Cuando hable uso el tun y cuando escriba, el machen?
Su tercer intento fue decirme que el tun era usado en lenguaje vulgar (en plan choni, cani, nini y otros especímenes -die Asozialen-, para que nos entendamos todos) mientras que el machen lo usaba la gente más normal.

El hombre tenia más paciencia que un santo, lo sé. El caso es que no logró explicarme cuando se usa el tun, y cuando se usa el machen. La madre, al preguntarle, empezó a divagar como el padre, sin llegar tampoco a ninguna norma aplicable o algo que al menos se pareciera a eso. Que conste que los dos son alemanes de nacimiento y licenciados en sus universidades correspondientes; vaya, que catetos no son.

Al dia siguiente, como buena estudiante aplicada que soy, fui a clase 10 minutos antes para preguntarle esta duda a mi querido Herr Pavel, que al ser profesor de alemán, me dije, sabrá todas las respuestas de mis preguntas. Y si, él sabia cuando se usaba cada verbo... porque lo podía consultar en una lista donde salían TODOS los verbos alemanes y el uso del tun y el machen con cada uno de ellos.

Adiós mundo cruel. En ese momento es cuando te das cuenta que jamás hablarás alemán. No sin meter la pata.

Y esto, señores, fue mi intento frustrado de aprender la diferencia entre estos dos verbos.

Conclusión a la que he llegado después de 22 meses:

De nada Irene XD

Jamás, nunca en esta vida, sabrás o entenderás la diferencia entre estos dos verbos. Los alemanes tienen un cromosoma de más que les hace conocer ese oscuro secreto... Pero ante la duda, usad el machen. Quizá quedas como un gilipollas, pero al menos serás un gilipollas culto.


PD: ¿Conocéis a Irene? Ella habla alemán. Es nativa. Ella conoce el secreto del tun y el machen... Y si, quiero matarla por ello. Pero para que no se note, le dedico esta entrada.