lunes, 14 de octubre de 2013

Las 23 frases para dejar de ser au pair

Cuando dos au pairs se juntan el mundo entero se confabula, los astros se alinean y los Dioses conspiran para que el tema del que hablar sea solo uno: ser au pair. A partir de ese momento se abre un inconmensurable abanico de posibilidades: el babyssiting eterno de la otra noche, los niños, que se atrasan para pagarte, los niños, que tu Hostdad no mueve un dedo, los niños, que a cada momento que pasa ves con más oscuridad esa operación pañal que te acecha, los niños, que tienes ganas de hartarte de comida basura, los niños, que si mira que foto más bonita hice el otro día (de los niños, por supuesto)...

Pero como todo, hay momentos en los que el mono de hablar con alguien que tenga más de 7 años es extremo y, cuando por fin lo consigues, acabas diciendo cosas raras, extrañas. Cosas que hacen que los que te rodean duden seriamente de que eso que echas a la leche por las mañanas es Colacao. Que desde aquí pido perdón por todas esas gilipolleces que he llegado a soltar un sábado después de una semana especialmente difícil con los niños. Que de verdad lo digo, no me drogo ni un poquito, es solo la típica incontinencia verbal post-"llevo una semana asquerosa con dos niñas vomitando como si no hubiera un mañana". 

Lo normal. 

El problema es cuando se juntan dos au pairs con dicha incontinencia después de algunos días sin verse. Pasan cosas horribles. Horribles de verdad. Y se hacen cosas muy oscuras, como por ejemplo, ponerse a decir frases para dejar de ser au pair en tiempo récord. 

Las 23 frases para dejar de ser au pair 
(eficacia garantizada)

1- Claro que no me duele el tirón de pelo que me ha echo el niño. Recojo mi cuero cabelludo y parte de mi cráneo del suelo y vengo, ¿vale?

2- Mi madre dice que dejar bragas en el suelo es de guarras. ¡Anda! ¿Eso de ahí son tus bragas?

3- (Si la familia es alemana) Yo como salami solo, sin pan ni nada, que pan con pan es comida de tontos.

4- A ver como te digo esto delicadamente... Tu receta especial huele a boca de perro muerto.

5- ¿Que pensabas tener otro hijo? ¿Es que quieres descubrir un nuevo método de tortura? 

6- Que guapa es tu hija... No se parece mucho a ti. 

7- Ai, perdona por despertarte! No sabia que escuchar la canción de los patos más de 30 veces seguidas a todo trapo podía ser taaaaaaaan molesto, yo lo hago a diario!

8- Tu marido/mujer ronca tanto que es realmente imposible dormir con él/ella (pausa dramática) bueno, ya sabes, por lo que cuentas y eso...

9- ¿Vas a la compra? Trae un poco de educación, que a tus hijos se les ha acabado. 

10- ¡¿Que si me gustan esos zapatos nuevos de 350 euros que te has comprado pero que nunca vas a ponerte?! Claro que si, le dan un brillo especial a la cara de gilipollas que tienes.

11- He reservado las tres plazas para el curso de educación canina, pero dicen que los niños han de ir atados y con bozal. 

12- Entiendo que estas cansado de tanto trabajar hoy, fíjate que yo llevo todo el día corriendo detrás de tres niños, cocinando, llevando a críos de aquí para allá andando, jugando a fútbol, yendo a la compra, intentando que nadie llegue tarde, aguantando a amiguitos ajenos, separando combates de lucha libre y arrastrando carritos y no entiendo como puedes aguantar tu duriiiisima jornada laboral! 

13- Déjame a mi, que la tontería se cura con un par de hostias bien dadas. 

14- Por supuesto que no me importa meter hoy tu ropa a lavar. Me apasiona ver los palominos que deja tu marido en la ropa interior. 

15- Ahora la culpa de que el niño crea que soy su padre será mía. ¿Quién fue el que le puso Luke? 

16- Anoche lo escuché TODO.

17- ¿Que donde está tu hijo pequeño? Pues fíjate que llevo días sin verlo por estas tierras... 

18- Os echaré de menos esta semana que os vais de vacaciones, esta sonrisa que da tres vueltas a mi cara es la viva imagen de la tristeza.

19- ¿Como iba yo a saber que la película de Blancanieves y los siete enanitos era porno? Los niños no se quejaron ni una sola vez al verla. 

20- Hoy he visto a tu marido sin camiseta. No te preocupes, yo te ayudo a encerrarlo la próxima luna llena. 

21- ¿Que la anterior au pair se desestresaba limpiando? Ya es mala suerte que yo me desestrese durmiendo.

22- Te vas a reír querida HM, pero cuando vi vuestras fotos por primera vez pensaba que erais una pareja homosexual. Pero ya sabes que tu bigote me encanta.

23- He sido taaaan feliz en esta familia... Ha sido el entrenamiento que necesitaba para ir a Mordor a matar orcos. 


Bienvenidas sean también vuestras aportaciones.

lunes, 7 de octubre de 2013

¿Mamá, eres tú?… y otras formas de que crean que eres la madre de tus Hostkids

¿Quieres sentirte como en “16 and pregnant”? Hazte au pair.

Así de simple. Si perfeccionas la técnica de ser buena au pair, no va a haber madre en el parque que no crea que no eres la madre del churumbel al que traes. No quiero ser alarmista, pero esto os va a pasar demasiadas veces, sobretodo si los niños son pequeños.

No hay que sufrir anticipadamente, ahora ya sabéis que os va a pasar: como mucho oiréis cotilleos a vuestro alrededor, os llevareis una mirada de desaprobación, y posiblemente tendréis una conversación de besugos con algún que otro curioso que terminará contigo negando la paternidad del niño en cuestión, alegando que vuestro parecido es lo que un huevo a una castaña. No hay más. Pero las situaciones que se dan son, si más no, graciosas.

La primera vez que me pasó esto me pilló completamente por sorpresa. Estaba en la cola de la biblioteca con la pequeña esperando para devolver un libro de la niña mayor, cuando detrás nuestro llegaron una madre con una niña, la cual no conocía pero se me hacia familiar. En un momento dado, oigo a la niña que le dice a su madre: “Mira mamá, ésta es la mamá de La Mediana”. Yo estaba de espaldas a ellas, así que no me iba a girar al más puro estilo “Holaaaa... Os estaba escuchando”; no me quedó más que oír a la madre decirle a la niña: “Y cuantos años tiene La Mediana?” Y a la niña contestándole: “Como yo”. Vaya, unos 5 años.
No me hizo falta girarme para saber que la cara de “Madre-del-amor-hermoso” que la mujer había puesto no era ni medio normal.

Por otro lado, tampoco me extraña. Yo por aquel entonces tenia 19 años, edad que por cierto, no aparento, más bien apunto a la baja. A mi me dicen que una persona que así a simple vista aparenta ser muy joven, tiene dos niños de 5 y 2 años y como poco me sorprendo.

Tampoco olvidaré nunca el día que la madre me pidió que si por favor, podía pasarme a comprar unos bodys al H&M porque el único que había era el que la niña llevaba puesto (habíamos tenido un percal con la secadora nueva y los bodys y leotardos quedaron tamaño recién nacido). Así que la menda, llena de valor, se fue al centro con La Pequeña un martes por la mañana a hacer una visita rapida al H&M de turno.
Al llegar ahí, y mientras yo buscaba bodys que no fueran rosa pasión o con ponis brillantes, la niña se dedicaba a esconderse detrás de un pantalón de pre-mamá y a decir “Bip! Bip!”. En un momento dado, la niña me perdió de vista (estaba yo a 2 metros de ella, pero me perdió de vista) y al ver una señora de espaldas, le dijo “¿Mama?”. Al ver que no era ella se asustó y empezó a hacer pucheros. La cogí en brazos, a lo que la niña dijo “Mamaaaaaaa”, porque es lo que siempre decía cuando hacia pucheros. Bueno, no creo que haga falta que os explique que toooodo H&M se pensó que la niña era mía. Y sinceramente, no lo desmentí cuando las abuelas que se acercaron a decirle cosas a la niña me dijeron “Que hija más guapa tienes”; me era más fácil sonreír y asentir, coger los bodys y largarme que negarlo todo y explicar a medio H&M lo que era una au pair.

Pero sin duda, el momento que más me gusta por dulce y por carismático es del día que fui a recoger a La Pequeña de la guardería y una de las madres me sonrió, se giró y le dijo a la niña:

- Que bien que hoy te ha venido a recoger tu mamá- Y añadió, al ver la cara de confusión de la niña: - ¿Que no es tu mamá?
- Neeein – Añadió ella todo convencida.
- ¿Es tu hermana? - Siguió la mujer.
- Nein... - Dijo la niña mirándome con cara de esta-tia-es-tonta. La mujer, ya a la desesperada añadió:
- Entonces será tu prima!

Y mi niña, con todo el salero del mundo, le soltó:

- Nein, sie ist meine Sa-íra! (“No, ella es mi Sa-íra!”, que así pronunciaba mi nombre la niña, Sa-íra... y no, no me llamo Zaira).

Porque chicas, vamos a ver... ¿Quien no tiene una Sa-íra en casa?