viernes, 4 de septiembre de 2015

Los días cualquiera

Hay un día que todo cambia.

La vida da un vuelco porque si, sin que lo planees ni lo esperes. Sales de casa para ir a trabajar, como un día cualquiera, y pasan las cosas que suelen pasar en un día cualquiera: los niños te intentan torear a la mínima, gritas, sueñas con niños que no parezcan salvajes, cantas, juegas, escuchas ocurrencias de lo más originales y te ríes muchísimo.

Suena la campana de las cinco, una compañera te hace el favor de prestarte ropa para parecer decente y sin olores sospechosos después de que un niño explosionara por la boca encima tuyo. Pretendes irte directamente a casa pero te acaban convenciendo para que tu y tu ropa prestada vayáis un rato a tomar algo al centro. 

Vas cargando tu bolso viejo y calzando unas Vans desgastadas, sin ganas de nada, y ¡sorpresa! Ese día todo cambia.

Alguien, aunque tu no lo sepas aún, llega para quedarse. 

Tu simple y básica aunque muy pensada planificación de los años venideros se va al traste y acabas viviendo con un pie aquí y otro allí, reflexionando sobre qué tachar de esos planes y qué tratar de tirar para adelante. 

Pero poco a poco te das cuenta de que no hace falta. Ese alguien llega para quedarse, pero por suerte, lo hace para estar a tu lado, no para ponerse delante. 

Ese mismo alguien sigue ahí, después de tanto tiempo de planes fallidos, errores y aciertos, despidos y trabajos nuevos que te permiten, con un poco de suerte, llegar a casa con (más o menos) la misma ropa con la que saliste. De todos modos, cuando sales echa un trapo también te dice lo guapa que estas hoy. Te aguanta en tus buenos momentos y en los que el nivel de cabreo roza lo inaguantable. Le cae bien a todos tus amigos, a la familia, incluso a la perra (que ya es difícil).

Te sonríe cuando le cuentas tus más descabellados sueños y planes futuros, ampliamente conocidos ya que estos estaban antes de que llegara ese día cualquiera y lo cambiara todo. 

O quizá no cambió nada, más que en esos sueños y planes que antes tenía en solitario, ahora también está incluido, pese a que mañana, otro día cualquiera más, ya estará oficialmente más cerca de los treinta que de los veinte.

Felicidades.


PD: La próxima vez, nos quedaremos un poco más a ras de suelo, lo prometo.

miércoles, 12 de agosto de 2015

15 Reacciones a cosas muy Guiris (Barcelona Edition)

Querido guiri que visitas Barcelona en agosto;

Agradezco de corazón que hagas turismo en mi tierra en estas fechas tan señaladas, donde la gran mayoría de población autóctona está de vacaciones y en las calles solo vas a encontrar a otros compatriotas guiris a los que acudir. O a pringados como yo que a 35º a la sombra y con una humedad de la buena estamos trabajando todo el maldito mes en esta querida ciudad.

También agradezco que nunca dejéis de sorprenderme. De verdad. No se como se os ocurren esas salvajadas que hacéis.

Pero lo que más agradezco la capacidad que tenéis de dar el cante, alegrándome el día con esas cosas que tenéis, y esas ideas de bombero que os llegan por inspiración divina.

Para agradeceros los buenos momentos que me brindáis cada octavo mes, os he preparado una lista de los mejores instantes que os he visto hacer desde la lejanía hemos pasado juntos.

Con amor,
A.

15 Reacciones a cosas muy Guiris
-Barcelona Edition-

1. Cuando el estadounidense de delante tuyo en el Mcdonnalds pide un milkshake con un Dr.Pepper y al oír que eso aquí no se vende se crea más tensión que en el bautizo de un Gremlin.


2. Cuando veo a guiris bañándose en las fuentes de Plaza Cataluña.


3. Cuando un guiri te pregunta por que calle se va al Camp Nou estando en Plaza Catalaunya.


4. Cuando ves a guiris con sombreros de mariachi por el Port Vell.


5. Cuando ese mismo guiri momentos después está sentado en una de las terrazas de los restaurantes de la Rambla saboreando un buen arroz amarillo pollo (cuenta la leyenda que es paella) remojado en sangría, y cree estar disfrutando a tope de nuestra cultura.


6. Cuando guiris despelotados se pasean al mediodía por el Paseo Marítimo, y puedes predecir su futuro horas después.


7. Cuando te encuentras a los enésimos alemanes que llevan dos días y tres noches perdidos por los túneles del metro y te miran con envidia por la decisión de tus pasos.


8. Cuando te dicen que quieren llegar a Plaza España...  y están en el anden de la linea lila en Badalona.


9. Cuando otro guiri más cae victima de una lipotimia esperando un tren en Plaza Cataluña.


10. Cuando ves a un grupo de asiáticos uniformados con esas camisetas horteras del dragón del Parque Güell, en formación tortuga por todo el medio de la rambla.


11. O cuando se ponen pamelas imposibles encima de la cabeza.


12. Cuando guías turísticos con paraguas, palos, pañuelos de colores o banderines en alto, te arrollan para dejar pasar a su tropa particular de guiris.


13. Cuando ves los espectáculos e intentos de taparse hasta las rodillas y los hombros en la puerta de la Catedral. O mejor, al verlos salir...


14. Cuando otro grupo de guiris borrachos arman jaleo por la noche.


15. Cuando, por mucho que lo intenten, no pueden evitar parecer guiris. Así que por favor...