lunes, 31 de diciembre de 2012

Resumen del 2012

No me gusta hacer listas de propósitos para el nuevo año. Escribirlas en un papel (o en un blog en este caso), es significado que ahí terminan, y no me acuerdo más de ellas.
Por lo tanto, voy a hacer una lista de todas aquellas cosas que todo el mundo tiene en su lista mental de "esto lo haré algún día", pero que por alguna razón desconocida, nunca lo hacen. Y yo, este año, he cumplido muchas cosas de mi particular y eterna lista mental.
Y no os riáis de mí, que yo soy de conformarme con poco.
Vamos al tema:

COSAS QUE ALGÚN DÍA DIJE QUE HARÍA, Y QUE FINALMENTE HE ECHO

1- He conocido otro país, he vivido y trabajado en él, me he adaptado y he sido feliz.
2- He salido a la calle con chanclas y calcetines
3- Le he dicho a un inglés que el mundo no giraba en torno a su ombligo.
4- He perseguido a Minnie Mouse por Disneylandia.
5- He enseñado a un alemán a hacer un huevo frito.
7- He conseguido las bases (y mucho más que eso) del que ya va siendo mi cuarto idioma.
8- He ido a Ikea con un sueco. 
9- He aprendido a callarme.
10- He descubierto la importancia de muchas cosas y el valor que tienen para mi muchas personas. 


Y como diría mi querido Pepe Rubianes, durante este tiempo me he buscado a mi misma, y por si a alguien quiere saberlo, o le puede interesar, no me he encontrado. Pero bueno, por algo se empieza.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cosas que pasan en las despedidas (parte 2)

Con los niños pequeños, es complicado explicarles que te vas. Y que no vas a volver a vivir en casa. Ellos viven en un mundo muy pequeño, que consta de su casa, la guardería, padres, amigos, familiares... y tu. Y no lo pueden entender. Es algo así como "¿Llevas aquí la mitad de mi vida y ahora te vas sin más?". Es duro y es un gran cambio para ellos.

Con mi niña pequeña, que cuando llegue hacia la friolera de 5 días que había cumplido los 2 añitos, y ahora al irme estaba a punto de cumplir los 3, he estado casi toda su vida con ella, 6 horas al día de lunes a viernes (sin contar comidas, cenas, lectura de cuentos nocturnos y vida diaria en general). Para ella, el cuarto de arriba es mi cuarto (¿de quien va a ser si no?), así como el sitio de la mesa para comer, o las cosas que yo hacia con ella. Por esa razón, fue complicado explicarle todo esto. Y me consta que a día de hoy aún pregunta por mi o sube por la tarde arriba para avisarme a cenar. Os voy a poner la conversación que tuve con ella (y que creo que no voy a olvidar nunca, por que no decirlo). Esta surgió espontánea unos 10 días antes de que yo me fuera. Pensar que a pesar de que yo lleve diciéndole a las niñas que me voy a ir en un tiempo desde el primer día, ella es muy pequeña para entenderlo.

No es que la niña se exprese tan divinamente, pero os lo escribo bien para que lo entendáis:

(...)

ELLA: ¿donde vas?
YO: A mi casa.
ELLA: Pero entonces no te vas porque eso esta arriba.
YO: No, me voy a mi casa de Barcelona.
ELLA: Ich komme mit (esta la pongo en alemán porque le salio del alma a la criaturita. Quiere decir un: "yo voy también", o al menos esa es la esencia)
YO: Pero tu no puedes venir.
ELLA: ¿porque?
YO: porque tengo que irme con mi mamá y mi papá, porque ya me echan mucho de menos, y tu tienes que quedarte aquí con tu papá y tu mamá, porque sino te echaran de menos a ti.
ELLA: pero estás aquí para comer después.
YO: no cariño, me voy en unos días y volveré en verano, cuando haga muuucho calor y podamos ir a la piscina.
ELLA: pero duermes arriba.
YO: no bicho, dormiré en Barcelona, en mi otra cama.
ELLA: y cuando te vas?
YO: después de que vayas con la Taggesmutter al bosque y desayunemos (al ser tan peques no entienden el paso del tiempo y las distancias, y les mides estas cosas comparándolas con otras que ya conocen, en plan "como de aquí a la panadería", etc.)

Pausa en la que se quedo pensando y con cara seria...

ELLA: yo no quiero que te vayas a Barcelona.
YO: ya, pero me tengo que ir con mis papás.

La bicha se quedo aquí meditando, porque esa última frase es la que les dice la Taggesmutter (la de la guardería) cuando los vamos a buscar y no se quieren ir. Y para demostrarme lo pequeñaja que es y lo pequeñito que es su mundo, y para que me echara a llorar yo cual tonta, me pone morretes, cara de pena y me suelta un tierno...

Y cuando vienen tus papás a buscarte?

Porque chicas, las despedidas con los niños son duras, y más cuando le tienes que explicar que te vas, y ellos en su pequeño mundo no lo pueden entender. Queramos o no, somos parte de lo que es su vida, y los dejamos, en cierto modo, un poco huérfanos.