lunes, 19 de enero de 2015

Mejor tarde que nunca...

Y cuando todo el mundo ha celebrado la navidad, ha sobrevivido a las cenas familiares, ha felicitado el año nuevo y ha recibido la visita de los reyes... llego yo.

¿Que ha pasado en mi vida en este ultimo mes?

He estudiado para los exámenes de la universidad, para el teórico del carnet de conducir, he estado muy agobiada por el poco tiempo que tenia, he sufrido injusticias laborales junto a mis compañeros que han terminado en casi quemar la empresa, nos han intentado timar varias veces con el papeleo, he planeado el asesinato a mordiscos de varias personas, he hecho de la biblioteca municipal mi nuevo hogar, me he relajado, he pillado una bronquitis que me acompañó parte de las navidades y que ha terminado en una rotura muscular en el pecho con la que todavía convivo, me han hecho grandes regalos de navidad y creo he acertado en los que he hecho yo, he comido hasta hartarme, he avanzado bastante en proyectos que tengo pendientes...

Hasta hoy, que la menda ha recordado que tiene un blog.

Parece mentira que todavía siga viva. No todo el mundo hubiera puesto la mano en el fuego al verme según que días durante estas semanas. A pesar de todo, el sábado termino los exámenes de la universidad y seré un espíritu libre... libre para estudiar el manual del perfecto conductor. Pero ignorando estas menudeces, tendré tiempo para contaros un montón de cosas que tengo pendientes y que han ido pasando sin que me diera cuenta, y de contaros mis proyectos para este año que empieza.

Muchos ánimos a los que estén empezando/terminando exámenes, y como una es previsora: os deseo un próspero año nuevo 2016, así seguro que no se me vuelve a pasar.

lunes, 22 de diciembre de 2014

El retorno a Bonn (parte III)

En la última entrada, nos quedamos en el reencuentro con mis niñas.

Después de eso, nos fuimos al centro, donde pude volver a disfrutar de mis dos tiendas favoritas de Alemania: Thalia y DM. Quiero que estas dos franquicias invadan Barcelona, es una necesidad vital.
Después de eso, pasamos el resto del día haciendo turismo por Bonn y cerramos el día con una buena Currywurst y un Glühwein en el Weihnachtsmarkt (Mercado de Navidad).

Al día siguiente (domingo 7), volvimos a Casa, donde había quedado con la madre para llevarme al perro esa mañana, y dejar las maletas. Muchas diréis que estoy loca, pero mi Tontorrón se merece más de una entrada en este blog. El caso es que quería visitar de nuevo un parque precioso que tiene Bonn, Rheinaue (más información del parque aquí), y ya que iba, aprovechaba y me llevaba a mi niño de cuatro patas. Eso si, antes de irnos a pasear, mi madre alemana tuvo a bien de invitarnos a desayunar y darme las llaves de casa. Tal y como lo oís, para que me diga alguien que no soy como de la familia.



Como veis, tuvimos la suerte de tener una mañana extrañamente estupenda y despejada para ser diciembre en Alemania.

Después de pasar la mañana en ese parque, volvimos a casa a dejar al perro y nos fuimos a visitar Köln.


Hay que decir que para comprar el billete de tren, tuve que volverme a pelear con las maquinas de la estación, que para espanto nuestro, finalmente nos escupió dos "billetes" y pensamos seriamente que nos habían cobrado 40 euros de más. Después de preguntar a la señora simpática del DB, a la que le haces preguntas de SI o NO y ella solo te cuenta el PORQUE, nos enteramos de lo que ya estábamos sospechando, que uno de los papeles era el billete y el otro, el recibo.

Una vez llegamos a la ciudad, toda la buena mañana que había echo en Bonn se nos giró en un día gris de llovizna (y no tan llovizna). ¡Hasta tuvimos que abrir el paraguas! (Cosa que para quien no lo sepa, en Alemania solo se hace si cae el diluvio universal, sino, gorro y arreando).

Visitamos el centro, las orillas del Rhein y finalmente, cuando oscureció, nos acercamos a pasear por el Weihnachtsmarkt, donde cenamos unos buenos Weisskohlkuchen, que vienen a ser buñuelos planos de pasta de repollo y cebolla fritos en mantequilla (se que explicado así no puede ser apetecible, pero lo juro, está bueno).

Finalmente, volvimos a casa. Y es que mi madre alemana se negó a que nos fuéramos directamente al aeropuerto y nos ofreció quedarnos a pasar la "media noche" que nos quedaba colgada (hasta las 4 am) en casa.

Llegamos, abrimos con la llave y previa despedida de los padres y de la niña mayor (esperaba encontrar a las otras dos, pero acababan de caer rendidas en la cama), ellos se fueron a dormir, diciéndome que como bien sabía, en la cocina estaba la nevera, la maquina de café y lo que hiciera falta.

Nos quedamos en casa haciendo tiempo, durmiendo, tomando café y rehaciendo maletas hasta la hora prevista, cuando cogimos las maletas y, despidiéndonos de Alemania, nos fuimos hacia el bus que nos llevaría al aeropuerto.

Espero poder volver a visitar esta maravillosa familia en verano, porque la verdad es que los echo de menos.