Llevo días sin escribir, lo sé, pero se me han juntado tres trabajos de la uni, unas anginas cojoneras (que aún arrastro), una formación del trabajo y el trabajo en si. Pero vuelvo con fuerzas renovadas, inaugurando nueva sección: El juego del mes. Sin más rodeos, aquí lo tenéis:
LA BOMBA
¿Qué se necesita?
Tizas, aros, hojas de papel... Cualquier cosa con la que se pueda dibujar o simular una cuadricula alargada como esta:
¿Cómo se juega?
La gracia de este juego es jugar con varios niños. Nosotras marcaremos en un papel la situación de todas las bombas, de esta forma:
Podemos poner muchas, como en la imagen, de forma que solo quede un camino correcto, o poner menos, todo depende de la edad de los niños. El objetivo es conseguir pasar al otro lado del circuito sin pisar ninguna bomba. Cada vez que un niño pise una bomba nosotras diremos "Bomba!" (o el equivalente en el idioma del país donde estemos) y ellos deberán volver al principio (o ponerse el ultimo de la fila, si hay más niños), hasta que consigan llegar al otro lado.
El juego, como podéis ver, es muy simple, pero a su vez lo podemos complicar de mil formas. Podemos hacer la cuadrícula más larga o más ancha; podemos poner la regla de que hay que ir a la pata coja, podemos hacer que todo el grupo tenga que pasar, y si uno falla todos tienen que volver al principio; si tenemos muchos niños, podemos hacer equipos y competir para ver quien consigue pasar antes al grupo entero, o crear un recorrido para los niños pares, y otro para los impares (y crear el caos entre ellos)... Hay mil posibilidades, seguro que se os ocurren muchas. Ahora que llega el verano también podemos aprovechar para jugar fuera y echarles agua cada vez que pisen una bomba.
Espero que os haya gustado y que lo pongáis en práctica. No dudéis en mandarme otros juegos que les gusten a vuestros niños a apagayvamonosdeaupair@gmail.com, son todos bienvenidos!
Durante el año que pasé en Alemania, una de las fiestas que más me gustó fue la del Conejo de Pascua, Osterhase en alemán. En mi tierra no es para nada común esta tradición, y a pesar de que la conocía de oídas, apenas sabía nada de ella y por supuesto nunca la había celebrado.
Todo empieza durante las fiestas de Pascua. Allí en Alemania, todas las tiendas, supermercados, calles y casas se decoran con conejos y huevos de las mas variopintas maneras y estilos. Las pastelerías se llevan la palma de la decoración, con grandes conejos y huevos de chocolate en los aparadores. En otras palabras, que si no te enteras de que ha llegado la Pascua es porque eres ciego y sordo.
Durante esos días, la gente decora el jardín o el interior de la casa (o las dos cosas) con huevos pintados (que para los más vagos, los venden hechos en cualquier tienda/supermercado), conejos de todos los tipos y centros de mesa relacionados con la primavera.
El sábado anterior al Domingo de Resurrección (o Domingo de Pascua), la tradición manda que se decoren huevos, los cuales servirán de decoración para los años posteriores y servirán de reclamo para el Osterhase. Algo típico de Alemania es decorar también huevos duros, para desayunarlos el domingo.
Para decorar los huevos, antes que nada hay que vaciarlos. Esto es una técnica muy elaborada y el resultado es que esa noche se cena tortilla. ¿Por qué? Porque hay que soplar los huevos de manera que nos quedemos solo con la cascara, y por lo tanto los podamos pintar y decorar al gusto. Esto parece sencillo pero no lo es tanto. Con algo afilado, hay que hacer un agujero en la parte superior e inferior del huevo, de manera que al soplar con fuerza por un lado, la clara y la yema salgan por el lado opuesto. Estos agujeros después nos servirán para poder colgarlos con una cinta de tela o un hilo.
Os dejo un vídeo donde se puede ver como vacían un huevo:
Después todo depende de la imaginación que le echéis para decorarlo: purpurina, hilos, pegatinas, pintura, fotos...
Y como bien decía, después llega el Domingo de Resurrección. Si os metéis con los padres en la preparación de la llegada del Conejo de Pascua... Yo solo os digo que ese día quedará en mi memoria como la madrugada que me despertaron a las 4 de la mañana para esconder los benditos huevos y conejos de chocolate en pijama y zapatillas con la friolera de 3 grados. ¿Que por qué a las 4? Yo tampoco lo se.
Pocas horas después, a las 8, las niñas ya estaban saltando por mi habitación al grito de que el Osterhase había llegado. Nos pusimos los abrigos y las botas de agua y salimos al jardín, donde pudimos divisar alguna que otra forma brillante medio escondida entre plantas, mangueras, y pelotas de fútbol. Como consejo os diré que escondáis un poco los huevos de chocolate, no los dejéis completamente a la vista, porque mi HM hizo eso para que la pequeña tuviera alguna oportunidad antes de que las otras niñas arrasaran y las urracas se ensañaron, ya que estas chocolatinas suelen ir envueltas en papeles brillantes.
Por lo demás, el botín resultante fue bastante satisfactorio:
No creo que haga falta decir que seguimos encontrando huevos hasta junio, pero vaya, nada grave en cualquier caso.
Después de recoger los huevos, se entra en casa y se abre el regalo que te ha traído el Conejo. Esto depende de la familia, las hay que el Osterhase solo trae huevos de chocolate, y los hay que también trae un pequeño regalo para los niños. En mi familia, traía un libro (a mi también me trajo uno!!). Y para terminar, se desayuna con los huevos duros que has decorado el sábado.
¡Frohe Ostern!
Imagino que en otros países quizá se celebra de otro modo. ¿Os ha visitado el Conejo de Pascua alguna vez? ¿Como lo habéis vivido?