viernes, 12 de julio de 2013

La amiguita fantasma

Es un caso digno de estudio la capacidad de las au pairs para quedar como gilipollas con esa facilidad que solo nosotras tenemos. Que si, que muchas veces es culpa del idioma. Que también, otras veces es culpa de que los niños o los padres no se explican bien. Pero vamos a reconocerlo, desde el momento en que te haces au pair, la capacidad de meter la pata aumenta considerablemente. Y cuando se juntan todos esos factores, es cuando pasan situaciones como la que os voy a contar ahora.

Un nublado viernes de Mayo, mi niña mediana llegó del Kindergarten toda ilusionada diciendo que “Iiiivi” (tal cual pronunciado) iba a venir a casa a pasar la próxima semana. De lunes a viernes. Enteros. Para que nos entendamos; con noche incluida. Una vez superada la arritmia que esa afirmación me provocó, fui interrogando a la niña paso a paso. Despacito, para enterarme bien de los detalles. Y gracias a esa mezcla de castellano y alemán que la niña hablaba, entendí y deducí que esa tal “Iiiivi” era una compañera del Kindergarten, muy amiga suya (y al parecer de todos), que de vez en cuando venia a pasar unos días en casa, así en plan intercambio de niños, y que durante esa semana se hacían fotos para después contar lo que habían echo juntas delante de los otros niños.

A mi me extrañó, pero después de 5 meses en Alemania, cosas más raras había visto.

El caso es que ese fin de semana apenas vi a la familia, porque tanto ellos como yo teníamos planes. Pero el domingo por la noche, me crucé con los padres por la cocina a eso de las 11 de la noche y les solté un: “Mañana viene “Iiiivi” a pasar aquí UNA SEMANA ENTERA”.

Parece ser que ni el padre ni la madre notaron el temblor de mis manos o el pánico en mi voz, y tal panchos empezaron con comentarios del nivel de: “Ah, si, la mediana nos lo ha contado!”, “La ultima vez que vino “Iiiivi” nos lo pasamos muy bien”, “A la mediana le encanta que “Iiiivi” venga a casa”. Me pareció de una pachorra impresionante que me empaquetaran a otro niño así, de sopetón, una semana entera. Pero tal era la felicidad con la que hablaban de la susodicha “Iiiivi”, que cualquiera les decía nada.

Así me pasé yo la noche del domingo, pensando en la semana que me esperaba. Rezando para que “Iiiivi” ya fuera sola al baño, que comiera bien, y que por dios, no fuera uno de esos amigos terroristas que frecuentaban la casa. También me preguntaba como narices reaccionaria la madre de esa tal “Iiiivi” al ver que la que cuidaría a su niña era una española de 19 años que ni siquiera hablaba el idioma de forma decente.

Y el temido lunes llegó. Y yo preparé comida para 4 niñas, hice la cama de abajo de la litera de mi niña, pensé juegos para entretener a la pequeña para que no molestara a la mediana y a “Iiiivi”, dado que esta parecía tener una obsesión con esa niña desconocida.
A la 1 del mediodia, me tragué todo el miedo y me encaminé de la mano de la pequeña hacia el Kindergarten para recoger a la mediana y al plus que esa semana iba a tener en casa. Al llegar, y mi niña salió toda feliz, con un “Venga, vamos”.
Aquí ya me empezaba a oler que algo no iba bien. ¿Tanto hablar de la amiguita fantasma, y ahora se olvidaba de ella?

- Espera, que falta “Iiiivi”- Le medio grité a la mediana.

La niña me miró con cara de pero-que-dices-especie-de-tarada-mental, y yo, toda convencida, me giré hacia la profesora y le dije, con mi alemán macarrónico:

- Entschuldigung, wo ist Iiiivi? (malamente: Perdone, donde esta Iiiivi?)

La mujer levantó la ceja y de toda la parrafada que me soltó, solo entendí una palabra: “Rucksack” (mochila). Lo primero que pensé es que no había entendido nada, cosa bastante frecuente. Es decir, ¿de que mochila me hablaba ahora?¿Que Iiiivi esta yendo a buscar su mochila?¿Que a mi niña le faltaba una mochila? ... Así que le dije un inocente: 

- Wie bitte? (¿Como?)

A lo que la mujer, levantando más la ceja si a caso eso era posible, llamó a mi niña, abrió su mochila, y para mi asombro sacó esto:

Os presento a la famosa Iiiivi (también conocida como Eva), la mascota de la clase, en ese momento echándose una buena siesta después de comer.

Por si no os habéis fijado, es un peluche. Un maldito cerdo de peluche. Y hasta donde yo se, ni siquiera en Alemania los peluches comen, o molestan, o hablan, o duermen en la perfecta cama que esa mañana había echo.

Así que mi cara pasó del asombro a algo parecido a esto:


Por pura vergüenza, no les conté semejante confusión a los padres hasta pasados varios meses. Ese día el perro comió una buena ración de puré con "cocretas", deshice la cama y volví a meter las sabanas en el armario. Y aquí paz y después gloria.

Moraleja

Siempre, siempre, siempre, si os dicen que algo, o alguien, pasará una semana entera en casa, PREGUNTAR. Si algo os parece raro, PREGUNTAR. Incluso si no os parece raro, PREGUNTAR. Que no os pase como a mi, que en vez de salirme rana, me salió cerdo.


16 comentarios:

  1. ME MATASTE DE LA RISA!!!!!
    Jjajajajajajajajajajjajajajajajajjajaja

    Excelente entrada!! Un abrazo!

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  2. Jajajajajajajajajjajaja, pobrecita!!!

    Y la niña, se enteró??

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    1. A día de hoy mi dignidad sigue agradeciendo que la niña no se diera cuenta de nada.

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  3. JAJAJAJAJAJAJAJ Por favor...! No puedo parar de reir... pobrecita después de hacer cama, comida y pensar juegos ajaja... Me pregunto, que dijeron tus HP cuando se lo contaste! =S
    jajaja

    SALUDOSS! =)

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    1. Se descojonaron de mi. Pero bueno, que se lo conté en plan anécdota "idiomática" cuando el padre contaba algo parecido de cuando aprendía castellano.
      Vaya, que se echaron unas buenas risas a mi costa, eso esta claro.

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  4. JAJAJAJAJAJ, ay madre, qué risa ahora al leerlo, pero qué cabreo debiste coger cuando te pasó. Los padres te podrían haber dicho algo, ¿no? XD
    Un beso guapa!

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  5. JAAAAAAAAAAAAAAAJAJJAJAJAJJA, ay por favor, que me muero ya xD Vaya situación. A mí también me han pasado cosas de esas, pero no hasta tal punto, pero luego eso, yo me hago la loca y no sé de qué me hablas xD

    POR CIERTO. OJOCUIDAÓ PARA DECIR PERDONE. Si hay que estudiar un master.

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    1. En este caso, el disimulo también suele ser la solución a mis problemas XD

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  6. jajajajajajajajaja

    Acabo de dar contigo y me he encontrado con esta fantástica historia! Me ha encantado! jajaja, tengo que ponerme un poco al día ocn tu blog, ahora mismito me lo pongo en los blogs q sigo para que no se me olvide. Enhorabuena!

    Un beso!

    Paula

    www.livingphiladelphia.tk

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  7. jaajajjjajaja que final tiene esta historia! jajaja
    yo la verdad, iba leyendo y sospechaba.. no es una amiga! es un hamster o algo asi que deben tener en la sala! ajjaajaj
    pero un peluche!!! no me lo veia venir!!!!
    Besotes y segui actualizando seguido q me encanta tu blog, no comentare mucho,.. pero siempre estoy leyendo!!!
    Besoos!
    Miqii

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  8. xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
    Vale, ha sido leerlo, descojonarme de la risa, que mi HM me pregunte "estás bien?" al verme las lagrimillas y contarle la historia jajajajajajaja
    Desde el principio me imaginaba lo que sería (porque yo tenía una muñeca a la que trataba como mi mejor amiga, cosa que no es rara entre los niños [espero xDDD]), pero leerlo ha sido mejor. En serio, qué risa... Genial la historia, gracias por compartirla :)

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  9. XDDDDDDDD Me muero... Hace tiempo que sigo tu blog, pero nunca había comentado... Yo soy au pair actualmente en Francia y aunque considero que llevo bien el idioma, también me pasan cosas de decir "Ana, eres tonta" XD

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  10. ajjaaja lo que no te pase a ti XD

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  11. madre mía jajajajajaja, la verdad que me he reido un rato pero vamos que es el tipo de cosas que a nos pasan a todas las aupairs.

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  12. xDDDDDDDDDDDDD
    Estoy llorando de la risa jajajajaja
    Cierto es que los alemanes hacen cosas raras en el cole (mis niños fueron a dormir al Kindergarten del mediano con el padre, en la vida había visto algo así), pero lo del cerdo me ha matado xDD. Se supone que luego tienen que contar lo que hacen con la cosa esa? Jajaj

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